Me gusta One Piece, pero ya no como antes.
Esto no es una queja ni un rechazo. No lo dejé, pero tampoco estoy al día.
Antes esperaba los capítulos con expectativa. Ahora ni siquiera es una costumbre. Leo spoilers, lo reveo en Netflix, sé más o menos qué esperar.
Eso no cambió. Cambió la intensidad.
Ya no tengo la necesidad de saber absolutamente todas las novedades, ni de seguir cada colaboración, ni de descargarme cada juego.
No fue una decisión consciente. Fue más bien un distanciamiento lento.
Me sigue gustando, pero no es lo mismo. Y eso, al menos ahora, está bien.
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Pero no hoy.